¿Qué tipo de música deberías elegir para acompañar una actividad deportiva? Todos nuestros consejos e información para que entiendas sus beneficios.
¿Cómo percibe e interpreta el cerebro la música?
Cuando el cerebro percibe la música, incluso la más sencilla, se produce una hermosa alquimia. Un conjunto de procesos neurológicos distintos se combinan para permitirnos escuchar música.
Es importante saber que no hay un único centro musical en el cerebro. Primero exploremos los aspectos puramente mecánicos que entran en juego cuando escuchas una hermosa melodía. Como su nombre lo indica, este es el corteza auditiva que desempeña el papel más importante en el procesamiento del sonido de la música. La corteza auditiva, parte integral del lóbulo temporal, recibe la información que llega al oído y la evalúa en términos de tono (es decir, la frecuencia de las vibraciones) y volumen del sonido.
Además de la corteza auditiva, otras partes del cerebro procesan diferentes aspectos de la música. Por ejemplo, se sabe que el ritmo juega un papel secundario en este órgano. Percibir notas rítmicas simples y regulares, como golpear con los dedos al ritmo de 1-2 tiempos, involucra la corteza frontal izquierda, la corteza parietal izquierda y el cerebelo derecho. Los ritmos más inusuales y complejos involucran otras regiones de la corteza cerebral y la cerebelo.
Además de esta percepción, el cerebro debe interpretar los sonidos que recibe. Esto se conoce como gestión de la tonalidad. La tonalidad se define como la construcción de una estructura musical en torno a un tema central.
Para interpretar el tono, el cerebro también involucra otras áreas. La corteza prefrontal, el cerebelo y numerosas regiones del lóbulo temporal desempeñan un papel crucial en nuestra capacidad para reconocer el tono de cualquier pieza musical. Por lo tanto, parece que la percepción e interpretación de la música involucran tres de los cuatro lóbulos del cerebro humano: el frontal, el parietal y el temporal. Solo el lóbulo occipital, responsable del procesamiento visual, no participa en esta actividad.

Estos elementos son simplemente los aspectos mecánicos básicos necesarios para escuchar música. La música tiene un impacto más profundo en el cerebro. Todos sabemos que una buena canción puede desencadenar una cascada de reacciones secundarias, a menudo involuntarias. Un claro ejemplo es nuestra tendencia a movernos al ritmo de una canción. No hablamos de bailar, que es un proceso activo e independiente, sino de movimientos simples que a veces hacemos sin siquiera darnos cuenta. Este es el caso cuando golpeas algo con el dedo mientras escuchas una canción. Esto es causado por la estimulación de las neuronas en el cerebro. corteza motora.
¿Qué aporta el ritmo musical al deporte?
Para la mayoría de las personas, escuchar música sí desencadena reacciones fisiológicas. La música alegre, con un ritmo rápido y un tono agudo, puede acelerar nuestra respiración, mientras que la música triste, con un tempo lento y menor, puede disminuir nuestro pulso o incluso provocar un aumento de la presión arterial.
Como nos gusta la repetición, nuestro cerebro intenta constantemente predecir qué sucederá a continuación, basándose en un patrón similar al ritmo de una canción. Esto explica por qué terminamos tamborileando con los dedos o bailando al son de una melodía.
La capacidad de la música para hacernos sentir bien también nos brinda otros beneficios. Expertos destacados han demostrado que la música puede reducir el dolor. Además, puede mejorar nuestras capacidades cognitivas. Para quienes escuchamos música mientras trabajamos o hacemos ejercicio, incluso puede mejorar la resistencia. Esto se ha demostrado en varios estudios.

Así como el silencio no nos ayuda a ser mejores conductores ni más creativos, tampoco es muy útil cuando practicamos deportes. Ya en 1911, Leonard Ayres, Un investigador estadounidense logró demostrar que los ciclistas pedaleaban más rápido mientras escuchaban música que cuando no la escuchaban.
Esto es posible porque escuchar música ayuda a inhibir los signos de fatiga que el cerebro envía durante el deporte. Cuando nuestro cuerpo detecta cansancio y desea dejar de hacer ejercicio, envía señales al cerebro para que se detenga y descanse. Escuchar música compite con el cuerpo por la atención del cerebro, lo que nos permite ignorar estas señales de fatiga. Sin embargo, se recomienda precaución, ya que la música es más beneficiosa para actividades de baja y moderada intensidad. Durante actividades de muy alta intensidad, la música no es tan eficaz para captar la atención del cerebro. Además, la música nos permite entrenar durante más tiempo y con mayor intensidad, lo que nos ayuda a utilizar nuestra energía de forma más eficiente.
¿Qué tipo de música debería escuchar mientras hago ejercicio?
Es importante saber cómo elegir su lista de reproducción para entrenar. Es importante saber que existe un límite en cuanto a los beneficios que la música puede aportar durante el ejercicio. Este límite se sitúa alrededor de las 175 pulsaciones por minuto (BPM). Un tempo superior no parece añadir motivación extra. A continuación, se muestran algunos niveles de frecuencia para ciertos géneros musicales:
– la música disco está a 120 BPM
– La música pop tiene un ritmo de 110-140 pulsaciones por minuto.
– El hip hop también se sitúa entre 110 y 140 BPM.
– La música house tiene un tempo de 120-150 BPM.
– El dubstep está a 140 BPM
– La música rock (y sus variaciones) tiene un ritmo de entre 110 y 160 pulsaciones por minuto (BPM).
Al practicar deporte, generalmente se recomienda combinar diferentes ritmos. Esto proporciona una mejor sincronización y permite encontrar el ritmo adecuado para la actividad deportiva.
Para una actividad deportiva tranquila
– Lento, cuenta entre 100 y 110 pulsaciones por minuto.
– Moderado, se espera entre 110 y 125 latidos por minuto.
– rápido, espere pagar entre 125 y 135
Para una actividad deportiva más intensa
– Lento, intenta alcanzar entre 140 y 150 pulsaciones por minuto.
– moderado, se espera entre 150 y 160 latidos por minuto.
– rápido, espere pagar entre 160 y 175
La música nos alegra y enriquece nuestras actividades deportivas. Recuerda que cada persona es diferente. Escucha a tu cuerpo y todo irá bien.
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